DEBATE: ¿Legitimidad moral del Cuerpo cosificado Feminista Versus Legitimidad moral de MIRROR BOX de la artista suiza Miló Moiré?
MIRROR BOX
La artista suiza de origen francés, Miló Moiré, se define a si misma como una artista con una performance conceptual y artística, pintora y psicóloga.
Un espejo del consentimiento en la actividad sexual. Ese el título que antecede a la descripción de su perfomance titulada “Mirrox Box”(2017). En sus propias palabras señala que Mirrox Box es una reflexión social de la sexualidad humana. Mirrox Box es una falda trapezoide construída en base a superficies espejadas- espejos- con una abertura en la parte delantera cubierta por una tela roja cual “telón” de escenografía teatral. Luego con un megafóno, invita a los peatones a introducir sus manos en la caja por 30 segundos y tocar su vagina.
Agrega que ella está hoy [abogando] por los derechos de las mujeres y la determinación sexual[ de la conducta]. Las mujeres tienen una sexualidad, tal como la de los hombres. Sin embargo, las mujeres deciden [deben decidir] cuándo y cómo quieren ser tocadas y cuando no quieren que así sea.
Fue arrestada en Londres, durante 24 horas después de ejercer su performance en la trafalgar square. El cargo fue “indignar la decencia pública”. Tuvo que pagar la suma de 1300 euros- cerca de un millón cien mil pesos chilenos- para obtener su libertad.
¿Es acaso un acto vejatorio? ¿Por qué si? ¿Por qué no? Si la respuesta es si, ¿Por qué es precisamente considerado un acto obsceno si en todo caso es una acto que carece de violencia en lo absoluto? ¿Cuál es la condición que exactamente le vuelve indecente?
Diversas respuestas-feministas.
Respuesta chilena
La performance artística de Moiré no es, nuevamente recalco, una manifestación construída en torno a la violencia como es el caso de la perfomance chilena “Un violador en tu camino”. Esta última es una respuesta dual al problema del empoderamiento femenino. Se obtiene la consciencia del consentimiento femenino o el libre arbitrio del cuerpo de la mujer por la mujer porque evitamos las violaciones, porque evitamos la violencia. ¿Pero, evitar la violencia es realmente condición suficiente para acercarse al cuerpo y establecer una genuina relación de consentimiento-corporal respecto de la cual cada mujer decida libremente según su arbitrio para disfrutar de su cuerpo? ¿O simplemente discutimos acerca de un formalismo legal?.
Es importante tratar/solventar con el sistema punitivo, en este sentido, lo que pertenece propiamente al sistema punitivo. No deberíamos obtener valor moral positivo- en jerga normativa- asociado a la no concurrencia de violencia como causa real del empoderamiento femenino. Es una deberización absurda por partida doble. Este pensamiento legalista, pone en manos de la ley un asunto que es del cuerpo y además ni siquiera genera consciencia acerca del valor del cuerpo. ¿Es el valor del cuerpo simplemente establecer la negación de la violencia social? ¿Es suficiente con negar/controlar la violencia social? ¿Cómo debería ser la educación del cuerpo? ¿Quiénes deberían inculcarnos la educación del cuerpo?
Respuesta anglosajona.
La reacción de la revista feministcurrent no ha sido precisamente amistosa, al respecto. Podría pensarse, en todo caso, que la razón de esto es bastante inquietante por no decir un asunto bastante críptico.
La columnista Meghan Murphy, un poco fastidiada por la perfomance de la artista suiza, señala que MIRROX BOX es entre otras cosas,
1) La exposición de la artista en torno a mostrar públicamente sus órganos genitales, sus “partes del cuerpo sexualizadas” enfatiza- apodícticamente- no es equivalente a mostrar la sexualidad, en primer lugar, y sería una forma de arte o protesta que, en segundo lugar, constituiría un refuerzo del statu quo,
2) Que la idea de dar una voz a la mujer a través del acto de consentir ser un objeto sexual no implica que la cosificación disminuya o acabe en términos de su impacto social,
3) El “rol reverso” que implican los espejos respecto del público que observa y se refleja en ellos, implica dice Moiré ser una metáfora del rol reverso que debería asumir el público respecto del objeto observado. Probablemente Moiré haya pensado este acto artístico como una suerte de sublimación represiva siguiendo a Marcuse. En el fondo el público voyeur deviene satisfecho sexualmente por cuánto al reflejarse en los espejos comparte de alguna forma el acto erótico-simbólico con el sujeto/a que tiene la mano dentro de la falda, habría una doble liberación la de la mujer representada por la artista y la del público. Me recuerda un poco a una especie de intento por solucionar la fallida problemática democrática de la prostitución sagrada que señala Kurnitzsky. Murphy, no obstante la envergadura de lo señalado, se limitó a varios ataques personales, creciendo el tamaño de la grosería a medida que progresa su argumentación, señalando principalmente que 3.1) la artista esgrimía una entelequia que no comprendía y que quizás había escuchado en relación con la teoría de género respecto de la cual carece del suficiente conocimiento, 3.2) que los derechos de las mujeres no guardan relación con ser manoseadas por los hombres, deformando absolutamente a priori la estética-política esgrimida por la artista, 3.3) que el propósito del movimiento feminista nunca ha sido ganar una posición políticamente correcta en los espacios públicos para que “hombres extraños acaricien nuestras [las] partes del cuerpo sexualizadas/pornificadas” lo que refuerza, agrega, 3.4) la idea de que el feminismo sería únicamente una suerte de sexualidad liberalizada implicando finalmente que la sexualidad femenina sería explicable o experimentable en torno al deseo masculino y la cosificación, 3.5) lo que en último término equipara y extrapola a la prostitución-subordinación con una visión legalista-contemporánea negando la problemática ritual que expone el mismo Kurnitzsky o bien, la investigación en psicología-junguiana que Nancy Qualls-Corbett expone respecto de lo que en esencia constituye la implicancia social de la ofrenda y los fenómenos sublimatorios-emocionales asociados en esos contextos culturales ancestrales y con ello, finalmente, la pérdida del ritual cómo fuente de anomia social que evidentemente ha tenido influencia hasta nuestros días.
4) En todo caso, es importante destacar que, paradójicamente a favor de la argumentación de Murphy, la perfomance de Moiré está basada en la performance artística titulada TAP AND TOUCH CINEMA (1968) de la feminista Valie Export, cuya estética-política estaba constituida por una caja-teatro con cortinas respecto de la cual ejercía un acto similar en torno a que los peatones le tocaran sus pechos desnudos. Esta perfomance habría tenido por objeto explícito el manoseo del que se queja Murphy, considerando que la naturaleza sistemática de su obra es decididamente muchísimo más confrontacional que centrada en la satisfacción sexual-simbólica, por ejemplo al considerar el ejercicio de nudismo que presenta la obra “Action Pants: Genital Panic”,donde la artista ese mismo año recorrió un cine arte en Múnich vistiendo unos pantalones con la entrepierna cortada desafiando al público a “mirar a una mujer de verdad”.
Preguntas que le haría a Murphy, serían, en primer lugar y ante todo con miras a establecer una base teórica para una discusión crítica ¿Cómo es posible criticar la idea de sexualidad- que es una idea metafísica diferente a la pragmática de la experiencia sexual- y al mismo en su calidad de adherente al feminismo suscriba la negación de la idea de sublimación? ¿ Se puede negar que la idea subyacente al momento de declararse feminista es la idea de la existencia del heteropatriarcado? ¿ Cuál es el paradigma sexual del feminismo de segunda generación? ¿Es posible convenirlo democráticamente? ¿Hay alguna forma no-feminista de criticar o aproximarse a las ideas de sexualidad? ¿Qué rol juegan las ideas terapéuticas en este contexto?. Preguntas implicadas de las primeras preguntas serían las siguientes. ¿Es saludable tener una o un terapeuta feminista? ¿Recomendarías un terapeuta feminista realmente? ¿Por qué si? ¿Por qué no? ¿Son las ideas de “partes del cuerpo sexualizadas” o “pornificación del cuerpo” a priorismos del pensamiento feministas que constituirían sublimaciones no reconocidas en el pensamiento feminista? ¿Cuál es el problema con la asociación entre el porno y el cuerpo? ¿Es el trabajo de Erika Lust un tipo de porno aceptable? ¿Es la esencia del porno feminista ser un tipo de porno que no incluye violencia o agresividad? ¿Son los y las promotores/as del porno feminista, feministas de segunda generación? ¿Es el problema de la sexualización o cosificación una forma metafísica de referirse a los aspectos lésbicos de la sexualidad femenina?
Referencias
https://milomoire.com/en/mirror-box/
https://www.feministcurrent.com/2016/06/27/letting-creepy-men-grope-objectified-body-not-combat-objectification/
https://cnnespanol.cnn.com/2019/12/02/un-violador-en-tu-camino-el-performance-chileno-que-se-volvio-el-himno-contra-la-violencia-de-genero-en-varias-ciudades-del-mundo/
https://www.nytimes.com/2016/06/30/arts/design/who-is-valie-export-just-look-and-please-touch.html
https://www.goodreads.com/book/show/907793.The_Sacred_Prostitute
https://www.goodreads.com/book/show/3343729-la-estructura-libidinal-del-dinero?ac=1&from_search=true&qid=0WhbtAFICs&rank=3
https://www.instagram.com/erikalust/
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